La esperada y definitoria reunión pasa con éxito. Hombres y mujeres curiosos y deseosos de cuidar la imagen de su propio quehacer. Sensación de alivio. Ratificación de continuidad. Esperado regreso.
Más tarde me llama M. Su puesto permite ver el acontecimiento desde perspectivas insospechadas. No está ni adentro ni afuera, pero sí encargado de su envoltorio. De su funcionalidad. Su movimiento. Dice que no es casualidad que ambos proyectos hayan sido aprobados el mismo día, tras largas deliberaciones. Ambos tienen en común la fijación en el tiempo. Uno en la imagen, otro en el espacio. Me explica que es un hecho histórico: que en estos quince años nunca había sucedido algo igual. Evidentemente, algo está pasando. La distancia del tiempo permite mirar el pasado sin complejos, con reticencias sí, pero aceptando también sus pecados.
Estoy contento. Agradecido. Cansado.
A falta de acompañante, me planto en la barra de un bar a tomarme una cerveza.
A dos butacas, L. (su nombre lo conocería al final de la conversación). Otrora bella, su rostro castigado por los años todavía conserva la mirada momentáneamente lúcida, anterior al desvarío. Jerusalén es para ella un lugar de redención. «Redemption». Americana de origen, historia de amor fracasada de por medio, búsqueda de sentido y ya esta explicándome la diferencia entre Tel Aviv y Jerusalén. La ciudad mediterránea, dice, es una ciudad de perros; la continental, de gatos (qué hermosos gatos pululan por las calles de Jerusalén, nunca he visto gatos similares en lugar alguno). El problema de Jerusalén, su energía, santidad y desvarío violento tendría algo que ver con el quiebre geológico sobre el que se emplaza, a la espera constante del terremoto (es verdad que tanto los árabes como los judíos se olvidan de este «pequeño» detalle: según muchos estudios, el próximo terremoto podría ser devastador). Dice que los árabes y los judíos se pelean como hermanos de una misma familia… que cuándo crezcan, dejarán de agredirse. Olvidaran el motivo de la contienda, o simplemente se harán inteligentemente más realistas.
Redemption stories… regresando a mi alojamiento, tome conciencia que la mía, esa historia tan compleja que intento relatar, comienza justamente, ciento treinta años atrás, con un grupo de personas en busca de la redención…

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.