No confundir lo innombrable, lo inimaginable, lo indecible, con la banalidad de la representación. Hay testimonio, hay imagen, hay deber de imaginar. De entender. Nada que haya sido hecho por el hombre puede no ser imaginado o estar fuera de las posibilidades del pensamiento. No hay que convertir la Shoah en una experiencia religiosa (el innombrable, lo inefable, el sin rostro).

[ Terezin, julio de 2012 ]