A mi madre. In memoriam.

De repente, así, de repente, el tiempo se detiene y todo parecería no tener importancia alguna. Es cómo si todas las actividades cotidianas no fueran más que un pasatiempo en espera de esos momentos trágicos, en que todo se detiene y uno se pregunta qué estaba haciendo mientras la desgracia se gestaba… a dónde estaba mirando…

[ Barcelona, marzo de 2010 ]