En la cultura existe un falso progresismo que confunde un aburrido “plano secuencia” con la revolución. Para esta gente, el ser de izquierdas es como una vestimenta, una moda, puro aspaviento. No hay contenido, ni profundidad. Nada. La mayoría de la hoy autodenominada izquierda europea es así. Y peligrosamente reaccionaria. Si estamos dónde estamos ahora, es también gracias a tanta impostura.

[ Barcelona, julio de 2013 ]