–Vale, te cuento el último. Pero este bien cortito y luego te duermes, ¿de acuerdo?

–Sí, papá. 

Nathan escucha con atención. Tras un corto y denso silencio, exclama decepcionado: 

–¿Quién despertó?¿Qué dinosaurio? ¡Qué tonterías!