Escribir cada día

«Durmió una siesta de una hora y descansó bien. Se sentía mucho más sereno. Escribir, reflexionar, le asentaba. El día que no escribía algo, lo que fuera, le parecía perdido.»

Nuestro GG en La Habana, Pedro Juan Gutiérrez.

Sin presente

«¿Cómo hemos llegado hasta aquí, dónde tomamos la decisión equivocada, qué error hemos cometido, en qué intersección no tomamos la dirección correcta?» 

Sin presente, Lionel Tram. 

Masa y poder

«El que las guerras puedan durar tanto tiempo hasta el punto de que aún se mantengan cuando hace mucho que están perdidas, se vincula con la pulsión más profunda de la masa: mantenerse en su estado agudo, no desintegrarse, seguir siendo masa. Ese sentimiento es a veces tan fuerte que se prefiere sucumbir a ojos vista, en vez de reconocer la derrota y con ella vivir la descomposición de la masa propia.»

Masa y Poder, Elías Canetti. 

Tiempo

«En el reverso de una caja de cerillas que compré el otro día aparece este chiste. “¿Qué es el tiempo? Lo que hay entre una paga y la siguiente”. Así de mísera es la conciencia que infunde el capitalismo a quienes viven bajo su dominio.» 

Un pintor de hoy, John Berger. 

Crisis

«Había tanta pasta que si eras de los que estaban en el ajo obtenías grandes dividendos y no tenías otra cosa que hacer que pasarte el día inventando nuevas maneras de gastártelo. Las mesas de los potentados crujían con el peso de los banquetes. Sus admiradores se apiñaban para apostar al juego de la propiedad inmobiliaria, y a los que apenas cobraban el salario mínimo les caían las suficientes migajas para mantenerlos contentos. Todo el mundo sabía que el tiovivo del dinero seguiría girando siempre y cuando no ocurrieran dos o tres cosas malas al mismo tiempo… hasta que de repente ocurrieron cuatro o cinco a la vez.»  


La furia, Gene Kerrigan.

Los gritos

«Lo que olvido de los niños es el jaleo incesante que arman, en una palabra, gritan. Gritar no es simplemente hablar desgañitándose, no es un medio de comunicación absoluto, sino una manera de ahogar la voz de nuestros rivales. Es una forma de agresividad. Una de las más puras que existen. Fácil de practicar y enormemente eficaz. Puede que un niño de cuatro años no sea tan fuerte como un adulto pero, desde luego, es más ruidoso. Una de las primeras cosas que deberíamos aprender en el proceso de convertirnos en seres civilizados: no gritar».

Diario de un mal año, J. M. Coetzee.

Los Gestos

«Callar no es, por descontado, lo mismo que quietud, sino el gesto que detiene la palabra antes de que llegue a la boca. Callar significa que la palabra llega a hablar en vez de llegar a la boca. Si se quiere comprender el gesto de hablar, es necesario primero considerar el gesto del silencio, pues en el silencio la palabra llega a hablar y a resplandecer. Para poder comprender el gesto de hablar, primero hay que aprender ciertamente a callar».

Los Gestos, Vilém Flusser.