#73

Vino hacia mi hablando de los judíos, que tararí, que tarará. Filosemita declarado. En realidad, su aproximación partía de una premisa falsa: “los judíos son ricos, millonarios, dominan el mundo, negocian entre ellos restregando sus manos, y este, que es judío, seguramente encontrara la ‘pasta’ para el proyecto”. Lo miré divertido. Le dije que sí. A los pocos días tomó consciencia de su error, al mismo ritmo que su fervor filosemita se iba desinflando.

#67

Al otro día de llegar a Barcelona, voy al banco a abrir una cuenta. Mientras esperaba mi turno, veo sobre un asiento una bolsa abandonada. Nerviosismo. El amigo que me acompaña, comprendiendo el origen de mi inquietud, me toca con su codo, y con la indulgencia propia del autóctono al recién llegado, dice: “tranquilo David, bienvenido a Europa, esto no es Israel, es solo un bolso olvidado, nada más”. Esto sucedía hace poco menos de veinte años…

Unas noches atrás, soñaba con el Daesh. Estaba en algún lugar de Europa. Era de noche. Se oían tiros. En el sueño, me incorporaba sobresaltado. Un amigo israelí irrumpía en la habitación, y me decía: “silencio, no nos movamos”.

Poco después, enlazado con lo anterior, en una especie de duermevela, pensaba en los Yazidíes. Una frase se abre paso como un cuchillo: “nadie moverá un dedo para ayudarnos”.

Me despierto finalmente, pero sin alivio, con el ruido de los pasos de mi hijo en la madrugada…

 

#63

Soñé con maletas llenas de cosas. Cuadernos, fotografías, libros de bocetos. Recuerdos personales. Una de esas maletas la olvidaba en un lugar público. El sitio estaba lleno de maleantes. La valija desaparecía inmediatamente. La gente se repartía sus pertenencias. Es verdad que me sentía tonto por haberla olvidado allí, pero algo, recóndito, me hacía sospechar que la había dejado adrede. No estaba realmente triste por la pertenencias perdidas. Se imponía cierta sensación de alivio.

 

#62

El ser humano, si no ha atrofiado esa sensibilidad, tiende a la trascendencia. La trascendencia, más que con la búsqueda del sentido, diría provisionalmente, tiene relación con ese instante en que entroncamos con la eternidad: el rezo en la religión, la meditación en el yoga, el arte en la creación, el sexo en el amor. Momentos en los cuales podemos acceder a la inmortalidad, aunque solo sea por un instante fugaz, como una ráfaga, como anticipo de su posibilidad. Si alguna vez tuvimos la suerte –y el placer– de sentir aquello, será luego una búsqueda constante por repetir la experiencia.

#58

Mudanza a la vista. Ordenando el depósito. Tirando papeles. Sorprende la cantidad de cosas innecesarias que acumulamos con los años. Me viene a la mente la frase de un director de cine que sostenía que aunque no se vaya a ver el interior del ropero, las prendas deberían estar allí. La invierto: ¿cómo pesa en nosotros, aunque no esté a la vista, toda esa cantidad de material acumulado? Papeles, papeles, y mas papeles…
[ abril 2014 ]