121

He conocido muchas personas así. En los encuentros informales, entre colegas y conocidos, son los «guais»: espíritu progresista, crítico, combativo. No más que eslóganes baratos, frases bonitas para colgar en twitter. A la primera complicación, desaparecen. 

(marzo 2016) 

120

El sueño, secreto e inconfesable, de todo outsider es recibir algún día el reconocimiento institucional. Pocos son los que logran mantenerse al margen. 

119

En las redes sociales corre un video sobre unos animalistas tratando de criminales a unos campesinos. Sucede en Catalunya, como podría suceder en cualquier otro lugar de nuestro occidental, rico y contemporáneo mundo. Detengamos el vídeo. Observemos un frame cualquiera. Los manifestantes, jóvenes, ellos y ellas, manos que nunca han madrugado para el trajo físico, blancas, finas, suaves; camisetas con eslóganes progresistas, bermudas, bambas coloridas, calcetines cortos. Frente a ellos, gente de mediana edad, robusta, ropa de trabajo, calzado tipo borceguíes, calcetines gruesos y altos… Y en el medio, entre los dos bandos, los pollos y las pollas… 

(agosto 2019) 

118

«Si pagas con cacahuetes no puedes esperar más que trabajar con monos», dice el viejo proverbio –chino, ¿tal vez?–. De ahí se deduce que si dejas que te paguen con cacahuetes, no has de sorprenderte que te traten como a un mono…

(mayo 2018)

117

En la silla, una mujer. Frente a ella, el juez. Detrás, un enjambre de periodistas ávidos de frutos amargos que sirvan de desayuno a sus lectores. 

El caso tiene interés: una señora respetable, pasados los sesenta, recibe la comitiva a tiros. Parapetada tras una mesa, sillas y un sofá a modo de trinchera, grita que «no se dejará expulsar de su casa “por las buenas”». Resultado: un policía herido de bala, un agente judicial magullado, el representante de los ‘buitres’ (piel gris, gafas, portapapeles de piel en una mano), indemne. Los periodistas se relamen en los detalles, los exprimen hasta dejarlos secos, como cáscara vacía, despojo sin sentido. Entrevistan a los vecinos, a las amigas, a los feligreses de la iglesia… 

«Silencio en la sala», ordena el magistrado. 

Su mirada severa, la mano lista para sentenciar, un movimiento y el rumbo de una vida se tuerce (¿le quitará el sueño, acaso?). 

Su voz interrogante, trona: «Señora, ¿por qué lo hizo?». 

La sala expectante. 

La acusada (menuda, insignificante en su disimulo de `mujer bien’) contesta monocorde: «No tenía dónde ir». 

El público se remueve. 

La mujer agrega con naturalidad: «En prisión, sé que al menos tendré un techo y comida». 

(noviembre 2018)

#115

La enfermera les dijo: «váyanse, las madres nunca mueren al lado de sus hijos». Se fueron. Pasaron quince minutos, y ella falleció. 

(noviembre 2015)

#114

Preocupa esta tradición de «autos de fe» que está regresando al centro de la experiencia pública. La escenificación de la denuncia. La catarsis colectiva a través del castigo mediático y ejemplar. Si los medios dependen de los fines, no nos sorprendamos entonces, cuando, desde la derecha más reaccionaria y fasci-nostálgica, echen mano de la misma metodología para arremeter contra todo lo que se les ponga en el camino.

(diciembre 2018) 

#113

Existe también en el medio del cine documental clientelismo, endogamia, tráfico de intereses. Uno quisiera creer que ese tipo de conductas no deberían existir aquí, que nuestro medio debería estar exento de esas miserias. Y sin embargo, allí están. Negro sobre blanco. Los mismos nombres, suenan y resuenan. Menganito, profesor de un máster, se convierte luego en director de un festival, dónde casualmente el crítico Juanito ensalza a Fulanito, un cineasta que no es ni más ni menos que el alumno del primero, mientras que Juanito, el mencionado crítico, es –no lo olvidemos– buen amigo y profesor en el máster de Menganito…

Y así las cosas van girando en una rueda eterna a manera de tiovivo dónde las figuras pasan y pasan repitiéndose hasta el hartazgo, mientras se reparten palmaditas en el hombro, tan contentos todos de conocerse. Un coto cerrado en el cual quién no acepte las directrices del sumo sacerdote de turno no puede entrar, y menos, beneficiarse. Y para ejemplo y escarmiento de los descarriados, el ostracismo. De no ser así, el corolario sería sencillo: no serían necesarios ni sumos sacerdotes, ni dogmas, ni religiones para hacer cine. Y esta certeza, de hacerse obvia, terminaría por poner patas arriba todo el negocio (másters, festivales, revistas críticas).  

(mayo 2014)

#112

Tras el encuentro con P., escribo: «Instruido, con buenas intuiciones, pero poco prolijo en sus conclusiones. No se esfuerza lo suficiente. No lleva sus ideas hasta el final. Se queda a medio camino. Pereza mental…»

(junio 2018)

#111

Una y otra vez constato, con estupor, el fenómeno: el espacio público se convierte en un lugar peligroso, se instala el miedo, la desconfianza. Las personas, encerradas en sus pantallitas y sus auriculares, temen. El «otro» es un depredador potencial (terrorista, carterista, violador, portador de un virus, captador). Pedir fuego, preguntar la hora, saber cómo llegar a algún lugar… la gente pierde la costumbre del contacto, da un paso atrás, se asusta, prevalece la desconfianza.

#110

En mitad de la algarabía, me encuentro con M. Nos saludamos cálidamente. Haciendo un ademán que parecería abarcar toda la plaza, se interesa por mi opinión. Le contesto que no sé, que me lo estoy rumiando. Tener una actitud de observación ecuánime en un mundo dónde todo se consume con la rapidez de un tweet, es una forma de mantener la cordura.  

(octubre 2017)

#109

Normalització Lingüística. «¿Sabes, papá? A mí me gustan los castellers. Castells son castillos, en castellano. Los castellers hacen castillos. Castells, en català. Por eso se llaman castellers. ¿Sabías eso, papá?»

(diciembre 2018)

#108

La lista de la felicidad. El paraíso es tu casa: un manual para ser feliz de puertas adentro. No hagas que el desorden te haga perder el tiempo. El libro que te devolverá la calma y convertirá tu entorno en un lugar tranquilo y con armonía. La magia del orden. La felicidad después del orden. El libro de las pequeñas revoluciones. Las gafas de la felicidad: descubre tu fortaleza emocional. El arte de no amargarse la vida: las claves del cambio psicológico y la transformación personal. Inspiración: la llama que enciende el alma. Desconectar para reconectar: Meditación sencilla para escépticos ocupados y buscadores modernos. Felices. En cinco segundos. En dos horas. Toda la vida. En la antigua China. En Londres. Con tu hijo. A solas. En barco. Paseando. De noche. De día. Sin hora. La felicidad, a tu manera. Alegría. Fe. La voz de tu alma: principios del mundo metafísico/cuántico para lograr lo que deseas en el mundo físico/material. Por muchos “no” de tu pasado, hay un gran “sí” en tu futuro. Las virtudes del fracaso. Sanación del alma: soltando lastres, restaura lo que un día se rompió. La gratitud despierta al Universo, pero el Perdón desata su Poder. Como ganar amigos e influir sobre las personas. La transformación a través de un curso de milagros. La relación hurtada: en busca del padre. Los perversos narcisistas: quiénes son, cómo actúan, cómo deshacerse de ellos. ¡Consíguelo!: derrota las excusas y los miedos y ve a por tus retos. La magia está en ti. ¡Di hola a tu alma! Hoy me he levantado dando un salto mortal. Controle su destino: despertando al gigante que lleva dentro. Poder sin límites: la nueva ciencia del desarrollo personal.  El monje que vendió su Ferrari: una fábula espiritual. Adiós tristeza: dieciocho pasos para recuperar la alegría. Los secretos que jamás te contaron para vivir en este mundo y ser feliz cada día. Manual para mejorar la autoestima: descubre tu verdadera valía y cultiva una autoestima permanente. Ser feliz no es gratis, pero tampoco cuesta tanto… ¿Me acompañas? Una invitación a despertar. Una guía para ser más feliz.

(Barcelona, librería. Una mañana de otoño, 2018)

#107

El pensador mediático. Otrora incómodo, los avatares de la política lo convierten en ideólogo oficial del movimiento. Se torna conocido, reconocido. Mentado todo el tiempo, aparece constantemente.Tertulias, columnas de opinión, clases magistrales, pregonero. El discurso se reblandece. Fofo, inofensivo. Deviene en discurso inocuo, apto para todos los públicos, incapaz de herir.

(noviembre 2018)