#96

Hace apenas unos días, regreso a las páginas de Un puente sobre el Drina, de Ivo Andric. El libro descansaba sobre mi mesita de luz, huérfano de atención, hacía semanas. Leo: “ (…) en el fondo de sus corazones, en el fondo de ellos mismos, ese fondo que no se abre a nadie, subsistía el recuerdo de lo que acababa de pasar y la idea de que lo que sucede una vez puede volver a repetirse. Quedaba también la esperanza, una esperanza insensata, esa gran ventaja de los oprimidos. Porque los que gobiernan, y deben oprimir para gobernar, están condenados a actuar razonablemente. Mas si, llevados por la pasión u obligados por el adversario, pasan los límites de los actos razonables, empiezan a correr por un camino resbaladizo, fijando así el comienzo de su caída. En tanto, los oprimidos y los explotados se sirven con la misma facilidad de su genio y de su locura, que son las dos únicas clases de armas que están en condiciones de utilizar en la lucha incesante, ya solapada, ya abierta, que mantienen contra el opresor.”

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#95

Años atrás, conocí a F. Tenía una manera muy particular de clasificar el cine documental. Tras su visionado, su primer veredicto era dilucidar si había hambre o no en el film. Era un poco radical a veces, pero todo lo que él había logrado, lo había hecho con hambre. Hablando de este o aquel director de moda, solía decir: “¿no ves que en su cine no hay hambre, no hay urgencia, no hay verdadera necesidad?” A veces pienso que habría que encontrar una nueva manera de clasificación. Una definición material de la obra, en relación con la realidad de su autor, y con la propuesta… si no hay hambre, puede que haya artificio.

 

#93

Siempre la misma sospecha: que el peligro se agazapa inmediatamente tras la lengua, dispuesto a encaramarse, vistiéndose de las formas más diversas… Una conversación alrededor de una mesa… Está a punto de salir. El monstruo asoma la lengua, bífida, apenas un instante, un guiño imperceptible. Vuelve a esconderse. El resto de la velada parecería transcurrir con normalidad, pero es tan solo una ilusión. Quiénes vimos aquella lengua lo sabemos. Y ya nada podrá ser como antes.