#95

Años atrás, conocí a F. Tenía una manera muy particular de clasificar el cine documental. Tras su visionado, su primer veredicto era: “Si hay hambre o no en la película”. Era un poco radical a veces, pero viniendo de una situación familiar como la suya, todo lo que había logrado, lo había hecho con hambre. Hablando de este u aquel director de moda, solía decir: “¿no ves que en su cine no hay hambre, no hay urgencia, no hay verdadera necesidad?” A veces pienso que habría que encontrar una nueva manera de clasificación. Una definición material de la obra, en relación con la realidad de su autor, y con la propuesta… si no hay hambre, puede que haya artificio.

 

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#79

La relación entre el selfie y el autorretrato. El autorretrato es una construcción del yo (la máscara o la esencia, o ambas), con un arraigo profundo en la tradición artística. El selfie es un mero “yo estoy aquí”. Una simple autoafirmación sin construcción alguna. Antes era el “¿por favor me saca una foto?”, y en la actualidad ni siquiera eso (basta con un bastoncillo desplegable), desechándose así la colaboración del otro (su mirada). El selfie es una mera glorificación del yoyismo. Es todo lo contrario al autorretrato. No hay reflexión. En el autorretrato, sí.

#68

El Sr. X, director de la Institución Y, va dilatando su respuesta. Han pasado ya tres meses:  reuniones, mails, llamadas telefónicas. Pero no se define. Urge. De esto depende un trabajo que tenemos en desarrollo. De eso dependen nuestros ingresos. Hablo con su secretaria. Ella dice, justificando a su director: “Sr. Mauas, usted sabe como son estos asuntos. El Sr. X tiene una agenda muy apretada, muy cargada y todo le es muy complicado”. Harto, y en busca de la complicidad de la secretaria (o de su ruptura), disparo: “imagine usted entonces nuestra situación: sin sueldo fijo, pendientes siempre de señores con agendas cargadas y complicadas costeadas con el erario público, es decir, nuestro dinero… ¿no tengo yo agendas lo suficientemente cargadas también?”. Ella calla el tiempo suficiente para digerir mi respuesta, entender si hablo en tono irónico o serio. Tras un momento que parecería eterno, dice: “Le prometo que esta semana le llama”.