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Un amigo me invita a la inauguración de una exposición. Se trata de un videoartista. Proyectan la obra. Discurso blandengue, poroso. Aunque se crea rompedor y combativo, un queso gruyère lo hubiera representado mejor. 

(febrero de 2015)

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El sueño secreto e inconfesable de todo outsider, es recibir algún día, el reconocimiento institucional. Pocos son los que logran mantenerse al margen. 

#95

Años atrás, conocí a F. Tenía una manera muy particular de clasificar el cine documental. Tras su visionado, su primer veredicto era dilucidar si había hambre o no en el film. Era un poco radical a veces, pero todo lo que él había logrado, lo había hecho con hambre. Hablando de este o aquel director de moda, solía decir: «¿no ves que en su cine no hay hambre, no hay urgencia, no hay verdadera necesidad?». A veces pienso que habría que encontrar una nueva manera de clasificación. Una definición material de la obra, en relación con la realidad de su autor, y con la propuesta… si no hay hambre, puede que haya artificio.

 

#79

La relación entre el selfie y el autorretrato. El autorretrato es una construcción del yo (la máscara o la esencia, o ambas), con un arraigo profundo en la tradición artística. El selfie es un mero “yo estoy aquí”. Una simple autoafirmación sin construcción alguna. Antes era el “¿por favor me saca una foto?”, y en la actualidad ni siquiera eso (basta con un bastoncillo desplegable), desechándose así la colaboración del otro (su mirada). El selfie es una mera glorificación del yoyismo. Es todo lo contrario al autorretrato. No hay reflexión. En el autorretrato, sí.

#68

El Sr. X, director de la Institución Y, va dilatando su respuesta. Han pasado ya tres meses:  reuniones, mails, llamadas telefónicas. Pero no se define. Urge. De esto depende un trabajo que tenemos en desarrollo. De eso dependen nuestros ingresos. Hablo con su secretaria. Ella dice, justificando a su director: “Sr. Mauas, usted sabe como son estos asuntos. El Sr. X tiene una agenda muy apretada, muy cargada y todo le es muy complicado”. Harto, y en busca de la complicidad de la secretaria (o de su ruptura), disparo: “imagine usted entonces nuestra situación: sin sueldo fijo, pendientes siempre de señores con agendas cargadas y complicadas costeadas con el erario público, es decir, nuestro dinero… ¿no tengo yo agendas lo suficientemente cargadas también?”. Ella calla el tiempo suficiente para digerir mi respuesta, entender si hablo en tono irónico o serio. Tras un momento que parecería eterno, dice: “Le prometo que esta semana le llama”.

#51

Plantear el interrogante. Bien claro, coherente, sostenido. Y sustraerlo de la obra… eso es lo que la hace más intensa, más viva, más misteriosa…

#27

Entre las personas que defienden el derecho a la cultura libre, es difícil encontrar, salvo contadas excepciones, gente que viva de la creación artística. En general estas posiciones están defendidas por gente que si se dedica a algo artístico tiene otro tipo de ingresos; o por gente que, su razón de ser o de existencia, es la explotación de otros que hacen arte.

#23

Con el crowfunding pasa lo mismo que con la sanidad pública. Echamos campanas al viento a favor de un sistema que en realidad lo que hace es que paguemos dos veces. Una con nuestros impuestos, y dos con nuestras aportaciones privadas…
El crowfunding además se demuestra como la gran demagogia del momento. Y prestar atención en quiénes lo festejan: instituciones culturales, ministerios, medios periodísticos… nadie, en su sano juicio, cree que se pueda recaudar, de verdad, el coste real de un film, por medio del crowfunding.
El crowfunding en si mismo, como plataforma de pre-venta o de promoción, puede ser una herramienta interesante, pero jamás debería ocupar el lugar del grueso de la financiación de una producción.
Los mismos creadores que enarbolan estas banderas no ven en su quehacer más que un hobby. No un medio de vida, ni una profesión, ni un oficio.
Y además, seguimos con el jueguito de “el público vota”, ese gran tiranía de la dedocracia.
Si el pasado hubiera dependido de estos conceptos, no existiría nada de lo que hoy conocemos como cultura occidental. Lo interesante es ver personajes que, de manera despampanante, se autoproclaman de izquierdas y en la misma frase a favor de estas perogrulladas que nos están vaciando de contenidos (cultura libre, etc.).

#16

En un mundo dónde todo se acelera, dar un paso atrás es también un acto revolucionario. Una verdadera obra de arte debe tener perdurabilidad en el tiempo…

#8

Días atras. Ojeando el periódico. La páginas interiores me traen la triste noticia de la muerte de Carl Djerassi. Recuerdo nuestro primer encuentro, a finales de 2006, en un evento sobre Walter Benjamin, Berlín. Su mirada franca, generosa. Recuerdo el retrato que le hice. Su sonrisa centroeuropea. Años después coincidiríamos en Madrid. Él presentando un libro y yo estando allí por gestiones relacionadas al film de Goya. Aprovechamos el domingo para hacer un recorrido por la obra del pintor: Museo del Prado, Academia de Bellas Artes de San Fernando, y por último, una de mis preferidas, La Ermita de San Antonio de la Florida. No nos hemos visto muchas veces. Solo dos. En ambas, tuve la suerte de poder disfrutar de su diálogo, directo, no exento de ironía, y nunca complaciente. Me gustaba. Me dejó su huella. Hace unos años escribiendo un guión que todavía no he finalizado, tomé prestado de él algunos de sus rasgos, para construir uno de los protagonistas. Una especie de hommage a su persona, a esas charlas