#41

Constato un fenómeno: si algo moviliza transversalmente a una sociedad, son los trapos de colores, las banderas. Todo lo que tiene que ver con el nacionalismo convoca, siempre, en todos los rincones del planeta, miles y miles de manifestantes. No así la cultura, ni las condiciones sociales, ni el coste de la vida, ni el hecho de que estén ahora mismo masacrando a otros en muchas partes del mundo. Lo que a la gente le importa, lo que a la gente le moviliza, lo que a la gente le mueve, son los trapitos de colores. “Dales un trapo, píntale unas barras, y la gente estará dispuesta a morir por el”, escribió una vez un ideólogo nacionalista a finales del siglo diecinueve. Y no se equivocaba.

#33

Siempre y en todas las geografías sucede lo mismo. Buscan que justifiquen con mi voto el afán de poder de unos pocos. Allí dónde existe organización, allí dónde existe una bandera, allí dónde existe un Estado, es necesario un aparato burocrático que se alimenta de las ilusiones de sus ciudadanos. El Estado es un mal menor que ha de ser sobrellevado. No se le debe rendir pleitesía. El ciudadano debe ser lo suficientemente adulto y responsable para saber qué darle y que no. Qué exigirle, y qué no… eso que se llama libertad, ha de ser ejercido día a día.

#31

Ya no existe la realidad. Existe solo relato interesado. La situación es mucho más grave de lo que se supone. Al haber solo relato, todo es posible, todo es interpretable… se rompe toda posibilidad de puente, de diálogo, de ecuanimidad.
Eso que es la base de la relación entre los hombres, de nuestra humanidad.

#30

La parábola de David y Goliat se ha prestado a muchos malentendidos. No siempre el más débil es quién lleva la razón. A veces la víctima puede ser grandota.

#25

Los linchamientos públicos en las redes sociales. Al igual que las masas físicas, se encienden con peligrosa rapidez, sin reflexión, aguijoneados por una palabra, un rumor, y como el fuego, a manera de antiguo pogromo, arrasa con todo para aflojar sus músculos tras la descarga…

#22

¿Es acaso el aburrimiento lo que llevé a la gente a meterse de cabeza en la barbarie? ¿El ennui? ¿Están tan aburridos con su vida, tan faltos de sentido, que son capaces de poner en riesgo todo aquello que se tiene, los gestos cotidianos, las caricias?
Son tan contadas –por ínfimas–  las situaciones dónde se justificaría  la violencia…

#20

Encuentro esta nota escrita a mediados de enero de este año:
“Sé que no he publicado nada sobre lo sucedido en Paris. No sé por dónde empezar. He tomado muchas notas. He pensado otro tanto. He visitado mucha información. Tal vez demasiada. He encontrado pocas cosas inteligentes. En general, la gente habla cuándo le ponen un micrófono delante. Hay que aprender a callar cuándo nada de lo que decimos ayuda a entender los sucesos, a una mejor comprensión del fenómeno. Intento no dejarme arrastrar por el enojo, la violencia. No es tarea fácil. Pero una cosa es pensar, otra publicar. Publicar es un acto de responsabilidad…
Opinamos de tantas cosas, sabemos tan poco. Quedando inermes antes lo importante.
Esta nota es para eso. Para dar cuenta de que no he publicado nada sobre lo sucedido en Paris. No por falta de interés. No por no considerarlo importante. Sencillamente, no sabría por dónde empezar…”

#17

Por cada persona que produce, hay un montón de vagos que viven de su producto, en una interminable cadena de beneficio y aprovechamiento. Tanto en lo que llamamos economía real como, por supuesto, en la cultura.

#12

Que Walter Benjamin está de moda, no quedan dudas. Uno lo encuentra mencionado hasta entre aquellos que deberían sonrojarse por citarlo. Hace unos días  leía a un político citando a Walter Benjamin… me dio un no se qué… ¿una persona asociada al poder que tiene la osadía de citar a quién no detentó cargo público alguno, a quién nunca fue miembro oficial de grupo o partido? Se debería ser más modesto, más honesto… y recordar que la memoria de quién muere solo en la frontera no debería ser mancillada por los labios de quién no tuvo el coraje de renunciar a los halagos parasitarios del poder.

#10

Leo el siguiente comentario: “Debería hablarse del precio del petróleo no en dólares, sino en litros de sangre”. Como en un texto de Eça de Queirós, cada vez que echamos gasolina, alguien muere allende nuestras fronteras. 

Snuff Movies

Cuándo veo con qué naturalidad periódicos de gran tirada e influencia publican en sus ediciones ‘on line’ videos dónde se muestran escenas de violencia extrema, pienso que todos nos hemos convertido en consumidores de snuff movies. Con la excusa de lo noticiable, dan alas a las producción de más y más barbaridades filmables.
[ Barcelona, junio de 2014 ]