Los gritos

«Lo que olvido de los niños es el jaleo incesante que arman, en una palabra, gritan. Gritar no es simplemente hablar desgañitándose, no es un medio de comunicación absoluto, sino una manera de ahogar la voz de nuestros rivales. Es una forma de agresividad. Una de las más puras que existen. Fácil de practicar y enormemente eficaz. Puede que un niño de cuatro años no sea tan fuerte como un adulto pero, desde luego, es más ruidoso. Una de las primeras cosas que deberíamos aprender en el proceso de convertirnos en seres civilizados: no gritar».

Diario de un mal año, J. M. Coetzee.

#107

El pensador mediático. Otrora incómodo, los avatares de la política lo convierten en ideólogo oficial del movimiento. Se torna conocido, reconocido. Mentado todo el tiempo, aparece constantemente.Tertulias, columnas de opinión, clases magistrales, pregonero. El discurso se reblandece. Fofo, inofensivo. Deviene en discurso inocuo, apto para todos los públicos, incapaz de herir.

(noviembre 2018)

Los Gestos

«Callar no es, por descontado, lo mismo que quietud, sino el gesto que detiene la palabra antes de que llegue a la boca. Callar significa que la palabra llega a hablar en vez de llegar a la boca. Si se quiere comprender el gesto de hablar, es necesario primero considerar el gesto del silencio, pues en el silencio la palabra llega a hablar y a resplandecer. Para poder comprender el gesto de hablar, primero hay que aprender ciertamente a callar».

Los Gestos, Vilém Flusser.

#105

«Los medios están al servicio del poder económico o de noticias frikies. Entonces, cuándo te reseñan» –pregunta J. como si fuese un acertijo–, «¿a qué grupo crees que  perteneces?». « A los frikies, seguramente», contesto sin siquiera pensarlo, antes de darle un sorbo a mi enésimo café de la tarde.

(febrero 2019)

 

#69

Paradójicamente, las redes sociales, en lugar de servir de puente para conocer otras posiciones, favorecen el acantonamiento y el linchamiento público. La gente reacciona en las redes como si estuvieran en una manifestación, cada uno gritando por lo suyo, sin siquiera deternerse a reflexionar. Veo gente que considero inteligente, con el automatismo del “dedito linchador”.