#39

Pienso en el sentido de la profecía. ¿De qué sirve anunciar la catástrofe? ¿La previene? ¿Hace que la gente cambie de parecer? Benjamin y su aviso de incendio. ¿Pudo evitarlo acaso? Ni siquiera pudo evitar quemarse él mismo.

#28

Tras la presentación del film, un espectador me pregunta: “Entonces, ¿quién mató a Walter Benjamin?” Y sin pensarlo, contrario a todas mis costumbres, como un acto reflejo, contesto: “los benjaminianos, por supuesto”. El público ríe, festejando la broma.
Lo que no saben, es que cada día estoy más convencido de esta verdad y que no se trataba de broma alguna.

#12

Que Walter Benjamin está de moda, no quedan dudas. Uno lo encuentra mencionado hasta entre aquellos que deberían sonrojarse por citarlo. Hace unos días  leía a un político citando a Walter Benjamin… me dio un no se qué… ¿una persona asociada al poder que tiene la osadía de citar a quién no detentó cargo público alguno, a quién nunca fue miembro oficial de grupo o partido? Se debería ser más modesto, más honesto… y recordar que la memoria de quién muere solo en la frontera no debería ser mancillada por los labios de quién no tuvo el coraje de renunciar a los halagos parasitarios del poder.

#8

Días atras. Ojeando el periódico. La páginas interiores me traen la triste noticia de la muerte de Carl Djerassi. Recuerdo nuestro primer encuentro, a finales de 2006, en un evento sobre Walter Benjamin, Berlín. Su mirada franca, generosa. Recuerdo el retrato que le hice. Su sonrisa centroeuropea. Años después coincidiríamos en Madrid. Él presentando un libro y yo estando allí por gestiones relacionadas al film de Goya. Aprovechamos el domingo para hacer un recorrido por la obra del pintor: Museo del Prado, Academia de Bellas Artes de San Fernando, y por último, una de mis preferidas, La Ermita de San Antonio de la Florida. No nos hemos visto muchas veces. Solo dos. En ambas, tuve la suerte de poder disfrutar de su diálogo, directo, no exento de ironía, y nunca complaciente. Me gustaba. Me dejó su huella. Hace unos años escribiendo un guión que todavía no he finalizado, tomé prestado de él algunos de sus rasgos, para construir uno de los protagonistas. Una especie de hommage a su persona, a esas charlas

El Flâneur

Pasaba por el escaparate de una galería. Veo a P., artista conocido y amigo, montando su obra. Veo un marco precioso, ¡Qué maravilla!, pienso. ¡Qué osado!, me repito admirado, feliz ante la ocurrencia genial del amigo.

Me acerco a saludarlo. En el mismo instante de cruzar el umbral, advierto que la mentada obra no es más que una funcional ventana que daría a un patio interior. Desorientado, y aprovechando que mi presencia no es vista, doy media vuelta y me voy.

Lowcost

Viajar en Easyjet y pagar por tener entrada preferente es para idiotas, pienso, mientras observo a ejecutivos de medio pelo orgullosos por ser los primeros en embarcar. Minutos después, mi circunstancial compañero de vuelo, arquitecto americano, me preguntaría, como si yo fuera un experto en organización aérea, porqué los asientos no están asignados de antemano. No lo entiende. Todo esto le parece un caos. Viene de un mundo ordenado. Puede que sea un caos para el personal, le respondo, pero no para la empresa. Miro de reojo, un libro abierto descansa sobre sus rodillas. Incorporo su título antes de siquiera entenderlo: “Infancia en Berlín hacia 1900”. Él capta mi mirada. ¿Lo conoces?, pregunta. Sí, sonrío, cómplice, como si un desconocido me estuvieran mostrando la fotografía de un familiar querido. No entiendo mucho qué quiere de mi, me dice sincero, señalando el libro. Contesto: si tu no tienes asiento asignado, la gente, convertida en manada, sube a los empujones y codazos para situarse primero. O el caos, o pagas un sobreprecio para subir ordenadamente y sentirte privilegiado, diferente de la masa, del resto. Y esto mismo sucede con las maletas, el equipaje de mano, las bebidas, el bocadillo y todos aquellos servicios que antes venían asociados de forma natural al concepto de volar. Y en tierra, previo al embarque, en algunas compañías se pasea una azafata con cara de kapo y una caja de cartón hueca que va midiendo tu equipaje de mano. Tu rezas: por favor que el mío este dentro de los parámetros permitidos. Te entra el pánico. El terror. Solo deseas que la caja engulla tu equipaje, que no se quede fuera. Sabes que van a por ti. El que se salga de la fila, paga. Ese es el negocio. Tratarte mal, para que al final quieras comprar un “tratamiento especial”, un “tratamiento extra” que te diferencie de la gran masa de viajeros. Todas estas prácticas podrían enmarcarse dentro de lo que denominaríamos “figuras de ensayo general” y así, paso a paso, te van sacando lo que era tuyo, para cobrártelo luego, una vez más. En España, por ejemplo, cada vez más se pueden ver spots publicitarios sobre seguros médicos. Te bombardean con noticias sobre los recortes en la sanidad pública, te cuentan sobre personas que fallecen antes de acceder a una intervención quirúrgica, sobre cierres de hospitales, etcétera, y paralelamente, crece la publicidad sobre los seguros médicos privados: empresas  “que están cerca de los tuyos” y “que te cuidarán en el momento más importante” (muchas de ellas, a más hipocresía, asociadas a los bancos…). Todo es parte de la misma estrategia. Sin embargo, si no daríamos alas al sistema participando en él, estos vuelos, por ejemplo, no tendrían razón de ser. ¿No es así? Pero claro, ¿queríamos volar barato, no? ¿nos llenamos la boca con eso de la “democratización” del turismo? Pues aquí lo tenemos… pero eso sí, si ya eliges viajar en una compañía lowcost, cómo mínimo, no seas tan idiota de pagar por tener acceso preferente… no les des ese gusto…

Coincidiendo con el final de la inesperada perorata, el avión inicia su carrera, levanta vuelo, y enfila recto hacia la costa Mediterránea.

Mi compañero de viaje cierra su libro, y permanece largos minutos mirando por la ventanilla… momentos después, se gira hacia mi, y me reprocha, triunfante: entiendo por dónde vas, por otro lado, si Walter Benjamin escribió este libro en los años treinta, ¿cómo podía predecir los vuelos lowcost…?